SEXO: UN ARMA DE ATAQUE El sexo es una estrategia en el mundo de los vertebrados y los mamíferos. Los machos lo emplean para dominar por la fuerza y convertirse en los seleccionados a preservar sus genes en la sangrienta, azarosa y opresiva lucha de supremacía entre los machos de cada especie. La práctica del sexo con las hembras escogidas es privilegio de los machos dominantes a costa de la frustración y derrama de sangre de los menos facultados en el grupo social. Pero el sexo puede aprovecharse también como una trampa, un arma de ataque. Las hembras lo dedican, al igual que los machos, a perpetuar la especie y ser portadoras de nuevos ejemplares que sean fuertes, hermosos, inteligentes y, de preferencia, dominantes. Las hembras en particular saben darle otro giro al factor sexo: lo disponen para atraer y manipular al macho, para deslumbrarlo, magnetizarlo y hacer que él actúe a favor de los intereses de la hembra. Y éstos no son del todo conducentes a la preservación y protección de la especie. La hembra posee -cada una- sus motivos particulares. El sexo es su mejor escudo de defensa y su martillo de contraataque para malherir al macho y tenerlo, como dicen ellos mismos con fervoroso orgullo, "tendido a sus pies..a sus órdenes..arrastrando la lengua." La inteligencia se encuentra equilibradamente distribuida entre el macho y la hembra, entre el hombre y la mujer: el hombre tiene más inteligencia para enfrentarse a los desafíos del mundo, los peligros de la naturaleza y las invenciones de la evolución. Es más apto para resolver problemas físicos, climatológicos y sociales. Tiene mayor objetividad y visión para crear y resolver cuestiones políticas, médicas, científicas, administrativas, arquitectónicas, artísticas, matemáticas, filosóficas, morales y metafísicas. No carece del sexto sentido tan atribuido a la mujer y, analizando los antecedentes, su intuición lo eleva al pináculo de los logros deportivos, místicos, marítimos, exploradores, astronómicos, literarios, plásticos, musicales, poéticos, románticos y teológicos más señeros de la humanidad. La mujer, a cambio de lo anterior, posee mayor inteligencia en el enfrentamiento con el hombre: su léxico fluctuante entre dulzura desarmada y amenaza atronadora, sus cambios estratégicos de humor entre una sonrisa de cien megawatts y su llanto de explosión atómica, su actitud de fragilidad femenina paralela con arrogancia femimacha la vuelven imbatible en las cuestiones del trato con el hombre y la batalla de voluntades entre macho y hembra. La mujer sale victoriosa en cualquier contienda de decisiones con el varón. Es invencible en los procesos de discusión, disputa y argumentación cuando el hombre es su oponente. Ella siempre cuenta con el apoyo moral de la sociedad y la opinión pública en una querella recíproca, y cuando se trata de dar cachetadas, al hombre se le viene encima la justicia, las mujeres todas y sus propios colegas varones, mientras la mujer goza de aclamación general, indemnización y exaltación heroica. Los hombres son más hábiles en su lucha con el mundo, las mujeres más aviesas en su lucha con el hombre. ¿Qué sucede entonces? ¿Por qué tanta crisis en la contienda, o en la relación de géneros? Hemos visto a palestinos y judíos, turcos y griegos, españoles y vascos, chilenos y argentinos, tailandeses y birmanos, chinos y vietnamitas, islámicos e hinduistas, armenios y azeríes, americanos y coreanos, rusos y escandinavos guerrear a muerte y desgarrar la tierra con sus trifulcas fratívoras. ¿Pero dónde cabe cruzarnos de brazos y atestiguar la sangrienta lucha en la cama misma, el odio actual de las mujeres que quieren enjuiciar, encarcelar, humillar y ejecutar a sus maridos por dinero y quedarse con sus posesiones, tomar el poder y satanizarlo como el gran villano de la historia, coronarse de gloria y hacer que el hombre trague el polvo de la humillación de siglos que, alegan ellas, vivieron en la represión y el anonimato? La gran queja contra el machismo es una distracción del malestar de las mujeres con su carácter actual, una excusa para llamar la atención a un faul en la jugada y no al contexto y la estructura de todo el partido que se juega. Las mujeres se lamentan del machismo pero al parecer no se ha prestado consciencia colectiva al fenómeno del hembrismo que se apodera festivamente de nuestra colectividad. Y lo estamos viviendo sin sentirlo, sin apuntar nuestro dedo a todos los sectores del acontecer social, como son la televisión, la radiodifusión, la política, la legislación, la publicidad, el entretenimiento, la educación y los productos comerciales. Con su devastador lenguaje corporal, su nuclearmente escasa vestimenta, su inexpugnable mirada provocativa y su sonrisa que desarma al más bragado, valiéndose de indefensas y mustias solicitudes de auxilio, asesoría y transportación, la mujer seduce al hombre-objeto de su necesidad y maquilla la escena como un evento sensual y sexual para cubrir sus fines ulteriores al sexo. Quien lo niegue, indague en el mundo de los artrópodos y los insectos: la danza sexual de los escorpiones es para los machos un baile de la muerte. La viuda negra envenena y mata al macho en el acto mismo del apareamiento. La mantis religiosa engulle la cabeza de su macho mientras éste le pone y la fecunda. Si tienen suerte, esos machos sólo esperan escapar, escapar, escapar.. Manadas de lobos ocupan los servicios secretos de una hembra al estilo Cleopatra y Mata Hari para atraer con su estro a machos afines; ella es la carnada, la trampa para atraerlos..y a ella le conviene este sistema: es remunerada en carne y en predilección entre los machos de su grupo. En los programas, series y películas de T.V. y cine destaca la mujer policía, detective o traficante encubierta de modelo, colega de trabajo, socia, cliente, paciente, parroquiana u lo que sea: se ocupa en atraer y seducir a su hombre-objeto; conoce su vida y lo vuelve vulnerable; viene el primer momento de satisfacción sexual -aunque sea un beso- y ella corre las cortinas, da el pitazo y le cae todo el peso de la ley, la mafia o cualquier camorra encima. El sexo como trampa, como arma de ataque. Una mujer embruja a su hombre-objeto en la calle, en una tienda, al calor de una fiesta, introducida por amistades o en una posición de trabajo. El cree que va a ser su noche, su mujer, la relación de su vida o un momento de solaz y diversión. Momentos después él despierta y ya no tiene riñón, o amanece en la cárcel, o se ha visto despojado de sus pertenencias..o ya no despierta. Este es el comportamiento femenino natural, ni siquiera feminista; es una condición social que los hombres han aceptado desde la prehistoria..y así seguimos sin quejarnos ni armar una denuncia penal o política contra las mujeres. Las hembras no son todo lo dulces, abnegadas e inofensivas que queremos creer. Ellas manejan el sexo, su sensualidad y sexualidad para entrampar al macho y de ahí devorarlo, encarcelarlo, eliminarlo. Por eso el machismo no es tan malo como lo pintan las mujeres. Ha sido un arma que ellas lubrican a su favor para equilibrar el estado de la cuestión en la especie humana e inmolar a los hombres desde la plataforma de su jefatura femenina. El machismo, un fenómeno histórico al servicio de las mujeres . Los machos, un grupo humano víctima del hembrismo histórico, hoy empoderado (anglicismo espantoso) por las fuerzas aterrantes de la conspiración feminista , acaudillada por mujeres y diseñada por sus cándidos productores de pelo en pecho.
La mujer está más a gusto con su
"Mi gran hobby es la pintura. De chica le sacaba las revistas a mi papá para pintar Mujeres dibujando cuerpos de mujeres, en vez de modelos masculinos. A los hombres, puras calabazas. Ellas prefieren modelos hembras que varones. Las mujeres llevan una lesbiana de corazón adentro. La mujer en general (salvo gloriosas y contadísimas excepciones) goza, admira, pinta y esculpe el cuerpo femenino mucho más que el masculino. ¿No es esto, si no una conspiración, al menos una complicidad de género? Los hombres fallan en comparación, pues gozan, protegen y elaboran mucho más arte estético con tema de mujeres que de varones. ¿Y todavía se quejan ellas? Su cita perfecta: "Que sea espontáneo, ingenioso y tenga sentido del humor." Esta playmate se manifiesta muy leve respecto a muchas otras: hojeen revistas para enterarse de las exigencias, expectativas y disgustos de las muchachas. No todas las mujeres son nudistas, claro está, en ello no podemos compararlas con su mujer, querido amigo hombre, pero sí tienen los mismos gustos, preferencias y aversiones en general pues siguen siendo mujeres. De que exigen, exigen; no están para ser exigidas sino para mostrarse exigentes. Verá que muchas de sus demandas se centran en la inteligencia del hombre pero sobre todo llama la atención su pedido especial hacia el "sentido del humor" de los varones. Muchas son las que de plano exigen: "Que sepa hacerme reír." Así es: quieren a un apuesto, ingenioso, adinerado y ante todo a un payaso, un comediante, su bufoncito que mantenga a la reina llena de risas y diversión. Ya lo dijo Cindy Lauper: "Girls just wanna have fun." Las chicas sólo quieren divertirse. .
Nos sometieron a una alta temperatura de castigos. Pero Succisa virescit, "podados crecemos." Y maduramos con más sabor y poderes de resistencia. Las trasquiladoras femimachas nos segaron con lujo de poder opresivo, pero seguimos vivos en el planeta para dar testimonio de la hombría -hombría sojuzgada y discriminada por las leyes cada vez más feministas. Y un feminismo sin misericordia. ¿No lo creen? Esta aparente mentira, mito o exageración ya es verdad, pero no será juzgada tal hasta la próxima década si bien le va al varón. Pronto necesitaremos grupos de solidaridad a la hombría en el mundo -caridad y compasión hacia los hombres. Comenzaremos a pensar en términos de comunidades semiautónomas de base para conscientizar a la sociedad de las oligarquías profeministas de represión. Hemos llegado a tal situación en la lucha de géneros (las mujeres lo han vuelto una lucha, aduciendo a la parcialmente cierta opresión y autoridad masculina -parcial porque lo opuesto también ha sido verdad: la ascendencia y dictadura femenina) que los hombres empezaremos a ser "sal de la tierra" partiendo de la noción de una hombría perseguida. Estamos en el vértice de un nuevo período en la historia del hombre y sus relaciones con la mujer, muy diferentes a como han sido en el pasado, donde los hombres volverán a ser la semilla de mostaza. Su desarrollo continuará en forma de pequeños grupos; para la femicracia serán despreciables. La hombría será reducida a una presencia apenas discernible en los estamentos de la sociedad. Este escenario -muy posible en función al estado real que vivimos- equivaldrá a una serie de pruebas de pureza masculina, que ahora se ve muy tentada a seguir las pautas del androginismo y la ley de la libertad de expresiones homosexuales. Saludamos a los gays pero señalamos su alianza con el feminismo y condenamos su cómplice condena a los hombres heterosexuales. Sentimos caridad y compasión hacia las lesbianas, y denunciamos su odio bestial a los hombres, acusados de horrores sin fin. El poder masculino descansa en la humanidad de sus ideas y en la fuerza de sus ideales humanistas, ya no en los números que le componen. Debemos cuidar al género humano en su totalidad -hombres valen lo mismo que mujeres. Nos derriban vientos cambiantes de ideologías del género femenino -cuyas ramas se sacuden entre los femizquierdismos a los femiliberalismos a los femilibertinajes a los feminazismos. El feminismo se está convirtiendo en un tsunami que se autoimpone a través de la política y no concede espacios a la visión masculina. Lo vivimos en la Marcha de los Hombres del 20 de marzo 2005, en el equinoccio de primavera -primera manifestación, acaso mundial, de su género. Pero no lo permitieron las lesbianas y sus ejércitos, los narco-punks y sus epóxicos letreros, y la femidictadura a través de sus grupos de "sexólogos de café-y-cigarro": son las falanges y los montoneros que impusieron su violencia por los palos y las postas, los esquiroles del partido porro y sus fementidas obscenidades, las hordas de pandilleras y punketos que frente al Hemiciclo a Juárez prendieron fuego a un burdo y grueso falo de cartón el domingo de la Marcha de los Hombres. El mundo masculino corre el peligro de ser una pieza de arqueología a manos de los intereses y sindicatos feministas -compuestos por mujeres encendidas y varones que a pesar de su edad y sus estudios no entienden todavía que la mujer es más egoísta que el hombre, y se aprovecha de su candidez para arrancarle lágrimas sobre la "deplorable" situación de las mujeres y la necesidad de castigar y erradicar a los "villanos". Con ojos alarmados por el integrismo radical de los círculos feministas de poder, tocados por el shock del extremismo misándrico de la segunda mitad del siglo XX y lo que promete el inicio del tercer milenio, que ataca a los hombres como punta de lanza de la injusticia mundial, no podemos olvidar tantos mensajes que hablan al oído a las mujeres para convertirse en viudas del "maldito hombre", y que encabezan las líneas de la "mujer guerrera", preguntándose: "¿Qué otra cosa puede ser el falo sino un símbolo de opresión y ensalzamiento del patriarcado?" Nosotros no podremos olvidar la violencia de aquellas horas del 20 de marzo enfrentados a cientos de espantosos anarco-punks con los cabellos como púas de colores y las lesbianas con sus dientes incrustados en nuestras auras pidiendo la muerte contra nosotros. Ese día de la Marcha vimos el rostro cruel de esa devoción que gritaba por un no rotundo al hombre, al marido, a Dios y a la Iglesia, y un sí furibundo al aborto libre -tema por lo demás ajeno a nuestros afanes. Fue ese día cuando, antes de llegar mermados pero triunfales al Zócalo, percibimos el desenfreno femimanipulado que renuncia a toda reflexión moral -considerada como un residuo machista- allí donde el único fin era abortar la Marcha, amedrentar y lastimar a los manifestantes para que desistiesen de su libertad social de expresión. Nos dimos cuenta cómo los grupos lesbianos y nopalpunketos están infiltrados en las filas del femiterrorismo, el cual los contrata como pseudomilitantes y mercenarios para realizar sus contramarchas de golpe, manoseando los conceptos masculinos para degradarlos y servir a la causa monolítica de sus mentiras en favor de la femidictadura reinante en los medios, la política y los organismos mundiales. La masculinidad está sitiada. Las mujeres y sus cómplices han logrado que se devalúe la figura varonil. Nadie lo quiere creer, pero nos llegan al sitio LaMarchaMasculina.com correos que revelan a hombres saliendo del closet, hombres y mujeres que se solidarizan y exclaman que esta es una visión precisa de la realidad. Ciertamente somos minoría, pero las minorías, siempre que sean círculos dentro de la esfera legal y constitucional, también somos sujetos de derechos humanos. ¿Y qué predicamos? El Día Mundial del Hombre, el Año Internacional del Hombre, el Hospital del Hombre, Equidad en las leyes de Patria Potestad y Guarda y Custodia de los hijos, Verdadera Equidad en cuestiones de violencia intrafamiliar, Verdadera Equidad en cuestiones de Acoso Sexual y una Revaloración de la Figura Masculina y por extensión, Paterna. Es esto lo que tiene danzando en azufre a las feministas y sus rémoras lesbianas, lo que motiva a sus grupos subsidiados a contratar hackers profesionales para bombardear y plagar nuestro website. Es una señal de que vamos por buen camino, de otro modo ya nos hubieran aplastado a través de la verdad. Lo quieren hacer a través de actos violentos y delictivos. Pero todo les será reflejado con el tiempo. ______________________________________________________________________________ ______________________________________________________________________________ Soy la voz que clama en el desierto.... Soy esa voz que clama en el desierto.... vengo como testigo para declarar en favor del HOMO NOVUS, el renovado valor masculino, el vigor resucitado del Hombre Nuevo, del carácter y el espíritu del Eterno Masculino, del Macho ante la Hembra, porque busco la igualdad y no la desigualdad hembrista que hoy azota a la humanidad. Vengo a declarar en favor de la pareja , y no de la desigual exaltación de las mujeres en detrimento de la figura y dignidad de los hombres, para que por medio de la Marcha y el Círculo Masculino abracemos el adviento del Homo Novus. No soy el Caudillo. Soy el testigo enviado por la Coyuntura Histórica a declarar en favor de la Verdadera Igualdad de géneros, no de la esgrimida y mediatizada superioridad de las mujeres, convertida en dogma a través de hombres cándidos o traidores -unos como inocente convicción, otros más por un afán de oportunismo comercial. Soy la voz que clama en el desierto: preparen el camino de la Igualdad Verdadera, rectifiquen mujeres sus sendas de agresión al Hombre, que toda rencilla sea rebajada, que las campañas de ataque a los hombres se enderecen hacia el amor, y contemplarán todos la igualdad de géneros y el ambiente de no-discriminación a los varones. Hombres, centren ustedes su actividad en el amor a sus mujeres. Amor es igual a colaboración por comprensión al cuadrado. A=CoCo². "Mientras el hombre calla en su tormento un
No, no me comparo con Juan el Bautista, me comparo con la metáfora que el protosanto preconiza. Me comparo con la parábola que él representa ante nuestra sociedad actual, imagen de la decadencia moral de sus tiempos, aterrizada en los feminismos de ultra-remate. Un rey decadente, una reina encolerizada, una bailarina seductora, imágenes de aquella época como lo es la nuestra, tomaron la cabeza del Bautista como trofeo de sus perversiones. Yo anuncio un bautismo de agua, pero detrás de mí se deja venir un movimiento que nos bautizará en fuego. Detrás de mí vienen pro-hombres y caudillos a quienes no soy digno de bolearles la suela de sus zapatos. ¡Mujeres! La mejor venganza es el amor.... ______________________________________________________________________________ ______________________________________________________________________________ Somos Hombres
Hablan de que tenemos miedo y terror de ustedes. Preferimos decir que estamos hartos de tanto hembrismo en la sociedad, programas de televisión donde las mujeres alegremente se suenan a los hombres con sus puños o con pistolas y granadas, lo cual nos parece de mal gusto, pero ante todo, educativo, y por lo tanto, antieducativo para los hijos de nuestras actuales generaciones. Las mujeres se sienten muy ufanas de que ya se está erradicando toda manifestación misógina y machista, y sin embargo en los spots de radio, los billboards urbanos y las películas de cine vemos manifestaciones misándricas (odio a los hombres) y femichistas a través de ataques impunes contra los varones. Los entrampan, los engañan, se burlan de ellos y encima de todo, reciben su adoración y sus miradas soñadoras. Eso es antieducativo, y debemos luchar contra ello. Entonces, debemos suponer que las hembras son ahora las que tienen miedo y pánico ante nuestro movimiento. Todavia no puede ser hastío o hartazgo ya que apenas estamos empezando, y hay mujeres que quieren pisotear este tierno vástago. Eso sí puede ser miedo, aprehensión ante lo desconocido. Pero no es desconocido, está bastante explícito lo que queremos. Queremos, como ellas, nuestro Año Internacional del Hombre. ¿Esto les causa molestia? Queremos, como ellas, nuestro Dia Mundial del Hombre. ¿Esto les causa escozor? Queremos, como ellas, nuestro Hospital del Hombre. ¿Esto les parece retrógrada y amenazante? Queremos nuestro Monumento al Padre y condiciones iguales de Patria Potestad y Guarda y Custodia de los niños. Y esto.... ¿les parece inequitativo, renegante de lo que llaman "verdadera igualdad.... mismas libertades.... derechos y obligaciones con el genero masculino"? ¿Entonces por qué protestan contra estos puntos que buscamos en el Manifiesto Masculino? ¿Dicen que es demasiado judeocristiano lo que pedimos? ¿Qué les parecería que nos islamizáramos? ¿Prefieren una culturización musulmana por parte de nosotros los machos? ¿Prefieren una culturización hindobudista? ¿Qué tienen contra lo el mundo grecolatino y judeocristiano? ¿Les parece demasiado patriarcal y machista? Digan cómo hubiera sido nuestra civilización si las mujeres hubiesen estado a la cabeza de las decisiones oficiales de autoridad y monarquía? ¿Qué sociedad habrían inventado? ¿Mejor que la patriarcal? Estudien a las reinas, regentes y esposas de los poderosos en la historia. Estudien a las Aspasias, las Xantipas, las Jezabeles, las Olimpias, las Agripinas, las Teodoras, las Irenes, las Eleonoras, las Isabeles, las Margarets, las Catalinas, las Chalchihuenénetls, las Tzu-Chis de la historia. Entérense de los estupros, violaciones, perversiones, corrupciones, crueldades, malevolencias, fratricidios, parricidios, uxoricidios y filicidios que han perpetrado a través de los siglos. Ciertamente no hubiéramos querido mujeres latigueándonos para hacer ellas sus propias pirámides y murallas. Para empezar, ¿se les hubiera ocurrido hacer las gestas arquitectónicas, ingenieriles, médicas, artísticas, químicas, físiconucleares que ha logrado el régimen "patriarcal"? Patriarcal, he ahí un mito que las mujeres han inventado para definir nuestra historia. No lo es así, todo el tiempo hemos vivido bajo un velado (y a veces franco) régimen matriarcal. Vienen tiempos neomatriarcales. La mala noticia es que no tendrán nada de maternales para con los hombres. Y Dios nació mujer....vociferan. ¿Les parece igualitaria semejante tomada de pelo? ¿No resulta un chauvinismo hembrista? He aquí un mito reaccionario de las mujeres con el que pretenden feminizar a Dios, cuando no tienen la suficiente percepción metafísica ni abstracta para redefinir nuestros conceptos de Dios y hacerlo sexualmente neutro. Y lo peor: ¡lo hacen nacer! Como si no fuera eterno. Ahora pretenden que sea mujer, y nos macanean con el mito de Lilith y las matronas del paleolítico. Es patético cómo quieren reinventar la historia no desde un criterio científico y antropológico sino desde su criterio panfeminista y venusino. ¿Ven? Por eso no podemos confiar en ellas. No están suficientemente maduras para liderar la sociedad ni darnos mejores opciones (¡gulp!) que los Hitlers, Stalins, Saddams, Pinochets, Maos, Castros y Somozas de la historia patriarcal. Y he mencionado la escoria humana. No creo que las mujeres, con ese poder, mejoren nuestra civilización. Aún necesitan a hombres viriles para darles la objetividad de criterio que necesita la especie humana. ¿O qué? ¿Prefieren dirigiendo nuestros destinos a las ambiciosas e ingenuas Martas? ¿A las irresponsables y pervertidas Fátimas? ¿A las perredistas y hembristas Rosarios? ¿A las matonas y corruptas Elba Estheres? ¿A las paracaidistas y golpistas Dolores? Si ello es ser feministas, renegamos de este feminismo exacerbante y preferimos crear foros alternativos como el Círculo Masculino. Consulten La Conspiración Feminista, el Manual prohibido sobre la obra milenaria de las mujeres en sus relaciones con los hombres.
A T E N T A M E N T E:
EL CÍRCULO MASCULINO ______________________________________________________________________________
______________________________________________________________________________ ![]() "Nosotros mandamos a todos los hombres, Catón el Viejo En el siglo II a.C., en el período de la República en Roma, Marco Porcio Catón, guerrero valiente, excelente campesino, hombre cauto y de sobriedad espartana, adquirió fama de originalidad cuando a los 39 años, siendo cónsul, "declaró la guerra a la pereza y codicia de las mujeres." Tras las batallas púnicas temporalmente perdidas contra Aníbal, sobre todo a raíz de la derrota de Cannas (que quince años después tendría su contraparte en la victoria romana de Zama) se votó una ley ante la necesidad de sacrificarlo todo a la patria, estipulando que la mujer "no podía llevar alhajas de valor superior a media onza de oro ni adornarse con vestidos multicolores." Obviamente los hombres sufrieron otro tipo de restricciones socioeconómicas más severas por la naturaleza de su género. Volviendo con la mujer, tampoco podía circular por Roma ni por otra ciudad de las cercanías en un carro tirado por más de dos caballos. Ante el estado de emergencia las romanas se acomodaron a tales normativas, pero terminada la guerra la urbe recobró su prosperidad y la mujer volvió a reclamar sus fueros. En el 195 a.C. se propuso a la Asamblea Popular suprimir estas restricciones, pero no todos los representantes estaban de acuerdo. Cuando las matronas supieron lo que ocurría invadieron las calles conducentes al Foro y abordaron a los legisladores para presionarlos, incitándoles a votar por la derogación de dicha ley. Marco Porcio Catón, uno de los cónsules, dirigió la palabra a la asamblea en un discurso lleno de altivez masculina y cautela hacia el género femenino: "Hasta ahora creí que aquella conjuración de mujeres de cierta ¿Suena familiar? ¿Suena actual? El estira-y-afloje de géneros persiste desde hace milenios. ¿Qué nos hace pensar que esta historia tendrá un final? Alguien tiene que contener y alguien tiene que ser contenido. No nos cabe la menor duda que la mujer de ahora es la que intenta contener. Claro, con la alegre complicidad de muchos hombres mandilones convencidos, en primer lugar, de la igualdad de géneros (noble, sensato e idealista), y en segundo, de la superioridad de las mujeres (perverso, conspirante y conflagracionista). Filipo II, haciendo retrospectiva de las sangrientas batallas libradas para extender el territorio macedonio, le recomendó a su hijo Alejandro: "Cuídate de las mujeres, que son más peligrosas que los hombres." En efecto, no fueron soldados griegos, tracios ni persas quienes masacraron a Filipo, fue un guardia sobornado por su dionisíaca y viperina esposa Olimpia, cuyo odio al marido era igual a su ambición por entronizar de inmediato a su hijo. Cicerón alertó a sus colegas senadores, no hablando de las mujeres sino de los triunviros: "Hay que buscar las tormentas que se esconden en las esquinas más recónditas." Muy cierto. Lo hemos palpado en las catástrofes ecológicas, políticas y terroristas en nuestras propias generaciones. Ni qué negarlo. Lo estamos viendo, aunque nadie se dé cuenta ni voltee a las esquinas, en el terremoto que está causando el tsunami misándrico y feminista global. La frase de Cicerón, en su meridiana actualidad, es perfectamente aplicable a los oficios triunvirales de las actuales femichistas. Naturalmente no pretendemos anular el avance de las mujeres, de ningún modo; eso sería contrahistórico. Lo que está pasando es que las mujeres se aprovechan de esta coyuntura para oprimir, restringir, discriminar y, en casos extremos vistos, suprimir al género masculino. Es por ello que la dinámica social exige para nuestros tiempos el surgimiento de una Respuesta Masculina, un movimiento mundial de Resistencia Varonil a los embates del maremoto femimacho. Nuestra historia requiere, demanda la creación de un Círculo Masculino que nos alumbre con su lámpara de Diógenes y nos haga voltear a las esquinas para, si no evitar, al menos prevenir las tormentas que vienen.... cortesía de la marejada feminista que lleva milenios en gestación y ahora pasa, de la conspiración, a la abierta conflagración. No queremos evitarla, como no se puede detener un tsunami, pero sí debemos poner en guardia a los hombres para que no ignoren el oleaje que les envuelve en este mismo instante, y no lo suponen porque se sienten flotar sobre un mundo idílico y romántico de dulzuras e inocencias femeninas. Lo tenemos que repetir: el tsunami que viene es la espumarada del nuevo régimen matriarcal. ¿Y qué tiene de malo? Nada, que para nosotros los hombres no tendrá nada de maternal. Jerry Horn apunta: "Menos mal que somos más fuertes físicamente que las mujeres, si no, después del apareamiento nos aplastarían como en el mundo de los insectos. En el mundo animal, cuando la hembra es más fuerte que el macho, lo desangra y lo destruye." Alerta roja: nuestra especie -hombres y mujeres- a pesar del avance de la tecnología, acusamos un deterioro antropológico consistente en la reanimalización reforzada de nuestra vida instintiva y emocional. En el libro La Conspiración Feminista se le conoce como el síndrome del Hiperprogreso Regresivo. ¿Será por eso que las hembras de nuestro mundo humano se están entrenando para engrosar su musculatura a través de esteroides y ejercicios extenuantes? ¿Será por eso que más mujeres que hombres manejan camionetas altas y robustas como tanquetas, para mirar a todos desde arriba y asemejarse a los camioneros con su actitud agresiva y prepotente? Lo curioso es que estos vehículos excesivos son diseñados y fabricados por hombres para uso y disfrute de las mujeres. Los hombres hemos creado cuervos....y los cuervos nos están sacando los ojos. Buscad en las esquinas, señores, el tsunami es esa fuerza rodante feminista que se avecina sobre nosotros. "Pues, a pesar de mi bella experiencia en Italia, Herman Hesse ______________________________________________________________________________ EL HOMBRE FECUNDADOR
El movimiento masculino que ahora conocen ustedes tuvo sus orígenes en la Ciudad de México, merced a los ideales propugnados por el libro La Conspiracion Feminista, que dieron origen a la agrupación de un puñado de hombres, El Círculo Masculino, que a su vez realizaron conferencias, entrevistas, programas de radio y T.V., concretados en el madrugador "A la Vanguardia" de ABC Radio, 760 AM, así como en este sitio web de La Marcha Masculina.com. Sus extensiones han llegado a núcleos de simpatizantes de primera mano así como a hombres entusiastas que han exclamado: ¡Por fin!....Ya era hora.... Hasta que alguien inició algo así....Lo necesitábamos desde hace tiempo.... La urgencia de agruparse los hombres se ha propagado a los sectores obreros, empresariales, campesinos, artísticos, intelectuales y políticos, si bien, como sucede en todo sistema y en toda organización, se nos han obsequiado detractores y enemigos. Todo kinder los tiene; toda guardería alberga rivalidades; toda escuela es una lección en el aula, en el recreo....y a la salida. Desde tiempos inmemoriales ha habido competencia de géneros. Los cretenses adoraban a divinidades terrestres y agrícolas, los micénicos a divinidades celestes y pastoriles. Los cretenses tenían un panteón fundamentalmente compuesto de diosas de la fertilidad; los micénicos trajeron a Grecia dioses de soberanía.... ....Y siguen las mujeres celebrando la superioridad de su maternidad; aprovechan esta faceta biológica para presumir que son más valiosas que los hombres, más divinas que sus colegas machos. Son ellas las que engendran a los hijos....y los hombres son quienes las fecundan a ellas. Sin implantación no hay germinación. Sin semilla la tierra es yerma. Los hombres deben recordar al mundo y a las hembras que son ellos los portadores y dispersadores de simiente -ellas son quienes la alojan. Somos grano, las mujeres tierra. La semilla debe sembrarse en la tierra, de lo contrario no hay germen, no hay parto, no hay nacimiento y el fruto no se engendra. Somos los fecundadores. La mujer acoge la simiente como la tierra las esporas que el aire vuela por los espacios. La tierra cubre el grano y produce fruto; y sin el grano tampoco hay fruto ni tierra fértil. Hoy día resulta anacrónico adorar a las mujeres como portadoras del milagro de la vida -por desarrollar el embrión nueve meses; es un atributo biológico complementario al don masculino de producir el semen, el semen que es la fuerza y el "milagro" de la vida. ¿Quién te dio la vida, chamaco? -Mi madre, mi madre me dio la vida. Pues aunque a tu padre no conozcas, también él te la entregó. Porque sin falo no hay vulva floreciente y sin esperma no hay óvulo consumado. Porque si hay un milagro de la vida, es la placenta quien lo recibe y cultiva....pero es la semilla quien lo pone en acción. Uno sin otra no es nada; lo hemos reconocido los hombres a través de cantos, alegorías, símbolos, poemas, instituciones y legislación. Pero la otra sin uno tampoco es; entonces, ¿qué tanta alharaca sobre su presunta superioridad sobre los hombres? ¿No querían igualdad? Por eso los hombres "las tuvieron bajo control" (igual que ellas a ellos). Ahora que caballo alcanza, quieren derrotar y dejar atrás. Como ven, la carrera entre hombres y mujeres es un juego primitivo de niños inconscientes. A largo plazo tenemos que darnos cuenta de que nuestra misión es colaborar y comprendernos mutuamente, no apuntarnos el dedo como judíos y palestinos, como chinos y coreanos, como aztecas y sajones. Que el feminismo deje de buscar más y más para las féminas y que se dedique a estudiar las formas de conseguir más y más para la humanidad entera -hombres y mujeres. La igualdad no es un derecho, también es una obligación. No sólo es un privilegio, resulta una carga. Tienen que asumirla. Grupos de choque feministas y caudillos desinformados de precisas asociaciones lésbico-gays (éstos no forman parte de nuestro análisis, ya que también se encuentran luchando por una plataforma de reconocimiento sin gozar aún del status quo del feminismo y las mujeres) pretenden destruir la semillita que hemos plantado para hacer consciencia de la masculinidad mundial, sin darse cuenta que somos un oleaje de réplica. Seguimos naturalmente la marea producida por los rebeldes antecesores. Hemos alcanzado el nivel de la difamación, como sucede a toda propuesta social que busque su destino en la grandeza. Grupos de presión política quieren reinventarnos financiados por el Pentágono, por la Iglesia, por el PAN, por el EZLN. ¡Que vengan ellos a defendernos! Estos grupos y sus opositores no nos interesan -que cada uno haga su lucha. Pero los capitanes están preocupados porque sus seguidores puedan interesarse en participar del Círculo Masculino y la Marcha que enarabola. Si sus agremiados son conservadores, les informan que somos de izquierda, y si sus sindicalizados son radicales, que nos apadrina cualquier derecha. Les aterroriza que los suyos se unan a la Marcha de los Hombres. Es el divertido juego politizante de extremos al que nos quieren todos llevar; les da rabia la pureza de nuestros principios. Pero toda esa conciudadanía representa nuestro universo. Quieren salpicar nuestro movimiento con el odio que les inspira atacarlo. Lean sus reacciones. Amenazamos el expansionismo imperial del feminismo y sus avances en los territorios políticos y geográficos del mundo. ¡Regocijáos! Estamos en la etapa de persecución, de maledicencia y del martirio que nos hace grandes. Los hombres sabemos de martirio. Las mujeres de lamentos. Es cierto que somos el sexo resistente. Tenemos que responsabilizarnos de ello. Las mujeres y sus grupos de apoyo, que forman civilización, jurisprudencia y constitución, vendrán a enterrar nuestras voces. La Mujer y sus miles de brazos en la política y las distintas agrupaciones conforman la nueva Babilonia de excesos, injurias y sometimiento. Esto se habrá de mostrar en la Marcha, y ya se están coordinando para aplastarnos con lujo de poder. Pero los hombres tenemos el gen de la valentía. Es nuestro derecho y nuestra carga. Hagamos uso de ello. Marchemos del Angel al Zócalo en paz y con la inteligencia que ha investido al hombre desde que levantó la mirada más arriba que los animales. El movimiento masculino está por nacer. ¿Lo quieren abortar? Es inevitable, como lo fue en su tiempo el movimiento feminista con todas sus inquietudes, sus excesos y sus avances tangibles. La necesidad histórica y la dinámica social nos asisten. Son las bienaventuranzas a nuestro movimiento. Los perros ladran, Sancho; estamos caminando.... _____________________________________________________________________________
EL EXPANSIONISMO FEMINISTA
Casandra es una figura fascinante. Hija de Príamo, último rey de Troya, se hizo apetecer por Apolo el dios solar, dios de la belleza varonil, de las artes y la medicina entre otras cosas. El la pretende por su hermosura pero ella no quiere nada con él. El le promete un regalo: el don de la profecía. Casandra, curiosa como Pandora acepta, recibe el regalo de su divino aspirante y lo manda a volar. ¿Suena conocido? La coqueta que aprovecha los favores y servicios del varón a sabiendas que el varón la ansía; consumado el favor, le azota la puerta. Apolo, incapaz como hombre y como dios de retirarle el favor a una mortal, prepara un recurso ingenioso: Casandra será profetisa y hará declaraciones auténticas sobre el futuro....pero nadie le creerá. Es así que vaticina la caída y destrucción de su pueblo a manos de los griegos, pero todos se lo toman a guasa. Troya es derrotada y Casandra sucumbe al parejo con su ciudad. Hombres observadores de hoy detectamos que la flota feminista viene con todo su armamento para hacerle daño al hombre: socavar su dignidad, su patrimonio, su libertad, su tranquilidad, y no cejará hasta verlo sin su auto y sin sus hijos, sin su casa y tras las rejas. Les estamos avisando a los hombres sobre el estado de sitio en que se encuentran. Poca gente -mas no nadie- nos cree. Y a quienes admiten que así pueda ser, no les interesa. Al fin y al cabo, "son mujeres," dicen, "no se les puede controlar." Demóstenes puso a trabajar todas sus dotes retóricas para prevenir a los griegos de las intenciones expansionistas de su vecino Filipo II. Atenas enfrentada a Filipo encarnaba en sus discursos la defensa de la república urbana contra la monarquía opresora. De modo semejante nosotros, aplaudiendo los avances positivos de la mujer, no podemos cerrar los ojos ante sus desenfrenos, plasmados en agresiones frontales al hombre en medios de comunicación y publicidad, con injurias impresas en camisetas y artículos de revistas, en amenazas judiciales y maniobras políticas, haciendo declaraciones alegres y chauvinistas de autosuficiencia, orgullosas en su amplio desprecio a la necesidad de un compañero, en sus trompetadas preferencias por el sexo femenino y su campaña por el dominio planetario. Semejante femifenómeno opera sobre todos nosotros, aquí al minuto de leer este mensaje y a menos de cien metros cuadrados de cualquier distancia donde te encuentres. Filipo de Macedonia pretendía adueñarse de la situación política de Atenas y Grecia en su totalidad, pero las consideraba fundamento cultural de su futuro imperio; buscó su amistad codiciando la flota y la competitividad marítima de los griegos. En cambio las falangistas del feminismo buscan apropiarse de los poderes sin reconocer la aportación civilizadora del hombre, más aún, renegando de ella y de toda característica masculina. Lejos de prevalecer en las feministas radicales (amplificadas por el poder político y la influencia de opinión social) esa sensatez diplomática especialidad de hábiles embajadores y negociadores, y esa visión objetiva de un futuro común compartido, abominan del hombre y se rehúsan a “olvidar” o “perdonar” lo que apodan “régimen machista de opresión a las mujeres”, valiéndose de toda oportunidad para hacerlos ver tontos, villanos, asquerosos. Pero ocultan las otras caras de la verdad: 1. Que los hombres también oprimieron y sojuzgaron a hombres, 2. Que las mujeres, bien organizadas en sindicatos y agrupaciones de apoyo global, también revelan torpes envidias internas y se convidan puntapiés, y 3. Las mujeres en altos cargos (denles una mínima dosis de poder) acusan los mismos síndromes de crueldad, corrupción e inmisericordia que los más déspotas entre los hombres. A un Calígula oponemos una Chalchiunénetl de Texcoco, a un Tamerlán una Tzu-hsi de China, a un Atila una Catalina de Rusia. Cada uno, cada una en su nivel distinto de potestad e impunidad. Debemos conscientizar a los hombres de que hay un movimiento muy visible de mujeres que los odian, odian sus instituciones pero quieren apoderarse de ellas; odian todo lo que huele a macho, desprecian al cortés, han ahogado a los caballeros y se quejan de que no los hay. Odian a sus maridos y en muchos casos no soportan a sus padres y a sus hermanos –cuando no abandonan, cada vez más y a la manera de los hombres, a sus hijos. Odian a todos aquellos que intentan apoyar a los hombres, repudian a los amigos de sus esposos....pero lo que más odian es la felicidad del hombre y su prosperidad. Piensan que les ha arrebatado todo y que es el usurpador de lo que es suyo. Y los odian aún más cuando declaran que no les ha soltado el poder. Todo el poder. La gubernatura, la presidencia, la legislatura. El rey se desposa y hace reina; la reina se casa y no hace rey: lo hace príncipe consorte. Ella quiere el poder. Todo el poder. No compartirlo. Por eso odian al hombre, porque las distanció tantos años de ese poder que consideran haber tenido en idílicos tiempos matriarcales cuando -quieren ellas- los tenían como esclavos, mas no consentidos y protegidos como ellos han tenido siempre a las mujeres, sino como animales, eunucos y sementales. Quieren el poder no para administrarlo a favor del hombre sino de la mujer. Cuando esto suceda –si continuamos con la festiva y creciente complicidad de hombres enceguecidos por el efectivo, el irresistible embauco femenino- veremos que las mujeres han perdido su ternura y su amor desde hace mucho tiempo. ¿Es esto lo que queremos? ¿Queremos que las mujeres de buena voluntad se convenzan, a la fuerza, de que son el género realmente sojuzgado de la humanidad? Y el hombre, ¿no lo ha sido? ¿Por el hombre y por la misma mujer? El tan manido patriarcado fue un fenómeno oficial, mientras el matriarcado ha supuesto el constante dominio extraoficial de las mujeres sobre los hombres. El desarrollo patriarcal de la sociedad siempre ha estado bajo el control del dominio matriarcal. Si el patriarcado ha sido el centro protagónico del cuadro, el matriarcado es el marco que ha delimitado ese cuadro todo el tiempo. ¿Qué está sucediendo? Que las mujeres quieren entrar a cuadro, ocuparlo todo, relegar al hombre al marco y no tardar en expulsarlo de ahí. Para ello hacen uso de políticos, artistas, intelectuales y sus propios hombres, toritos picados por las pullas de los líderes de opinión, ensangrentados con las banderillas legislativas y rematados con la estocada de la torera. Por cierto, ¿no es simbólico que todos los animales de cacería y sacrificio sean machos, reforzando las vedas a favor de las hembras? Se trata del proceso de conservación de crías, claro está, pero entonces tal desigualdad obra en favor de las hembras, las mujeres. ¿Y no es auspicioso que haya toreras en el ruedo sacrificando toros? La mujer radical aporrea con su mazo de siete cabezas al hombre (brazo familiar, social, educativo, jurídico, publicitario, artístico, político) y agrieta a la raza humana como nuestros partidos políticos se dividen contra sí mismos en medio de rivalidades electorales. El PRI se resquebraja en facciones autodescalificantes; el PAN está en decadencia moral a través de sus rencillas internas; el PRD se tambalea entre los golpes bajos de sus agremiados. ¿Qué futuro nos depara? La mujer agrede al hombre desde la intimidad de la vida familiar y lo ataca haciendo uso de toda institución posible. ¿Qué destino le espera a la especie humana que conforma un partido débil y un equipo principiante de cara al reto universal? Padecemos un doble discurso en el movimiento de expansión feminista: por un lado pretenden ser ahora el sexo fuerte, el sexo que tiene más defensas y resistencias, más durabilidad y hasta fuerza para hacer las cosas. Pero a la hora del convenio, son el sexo débil y desprotegido, las que no tienen buen trabajo ni buen sueldo a trabajo igual –las discriminadas. Semejante ardid nos recuerda los fabulosos debates de los sofistas que primero defendían una posición, y acto seguido la hacían pedazos con el argumento contrario. Esto se llama retórica, en la que hombres como Cicerón destacan más que las mujeres, si bien las mujeres vencen a los hombres cuando la discusión son ellos dos. Pero el fundamento discursivo debe ser coherente: ¿son el sexo débil o son el sexo fuerte? Desde ahí postulen sus cuitas. No se trata de hacerse víctimas y luego demostrar que son superiores. ¿O son víctimas superiores? Esto es desgastante para la necesidad actual de trabajar juntos, como especie, en los problemas más acuciosos de la humanidad, como la solución al problema de la explosión demográfica y otros asuntos de vida y muerte para ambos. Las mujeres vencen a los hombres cuando saben ser fuertes y débiles al mismo tiempo. Los hombres han sido entrenados a ser los fuertes, no saben demostrar debilidad. Cuando la mujer ve que son realmente débiles sociales o emocionales, los desprecian. En cambio los hombres acogen con dulzura a las mujeres desprotegidas. Claro que les amedrentan las mujeres fuertes, y debe de ser, porque estas mujeres son las que desprecian a los hombres. “No los necesitamos.” “Si no puedes ser fuerte, pero tampoco Sun Tzu Los hombres fueron los fuertes tradicionales de nuestro cuadro protagónico. Las mujeres las tradicionales débiles. En esta estructura funcional, los que podían ser fuertes y las que sabían ser débiles triunfaban, bien que a los débiles se les hizo esclavos y eunucos; a las fuertes, cortesanas y soberanas de pueblos e imperios. En nuestros tiempos los valores tradicionales se han trastocado. Las mujeres –cada vez más aunque las hay dulces y femeninas- ya no saben, ya no quieren ser débiles: ansían tomar el poder. Bueno, tenemos un nuevo anglicismo para describir lo que ellas quieren: el empoderamiento (empowerment). Los hombres siguen probando fuerzas entre ellos mismos –competencias, empresas, partidos, guerras- y han resuelto hacerse débiles por las mujeres, vamos, hasta femeninos: renacen las coletas y las arracadas en su vestir, se obsesionan por hacer parodias disfrazados de mujeres. ¿Resultado? Un conflicto desconcertante entre ambos sexos. Gran éxito de programas como “Guerra de los sexos” y talk-shows cuyo objetivo es clavar a hombres al patíbulo y soltar la rienda a señoras y jovencitas que con saña desbocan por el escenario y les dan una paliza para deleite de millones de televidentes, seres a quienes así se educa al aplauso de la violencia consentida de la mujer al hombre. Los valores se han invertido. Estamos hablando de liberación y progreso. Eso está muy bien. La mujer se ha “liberado” y está avanzando. ¿Pero el hombre? Las fuerzas feministas lo quieren dejar atrás. Eso está muy mal. Tenemos que arreglarlo y para eso estamos aquí. Que ellas sigan liberándose y avanzando, pero que también hagan consciencia de esta necesidad masculina de liberarse de muchos yugos sociales y matriarcales, y de avanzar, avanzar hacia el punto omega que le tiene destinado la humanidad junto con la mujer.Los y las que no quieran admitirlo, viven en la aspiración del retroceso y el conservatismo tradicionalista. México y el mundo entero viven un paradójico fenómeno DIS-MIS: la discriminación y descalificación al varón adulto -machismo y misoginia en la mira de todos los ataques-, y en forma paralela el ascendiente global de la misandria y el hembrismo -la apoteosis de la femineidad y el ataque campal a la figura masculina. Las mujeres están unidas –no hay duda de ello-, tienen consciencia de grupo, y de grupo oprimido. Se han hecho fuertes y cuentan con el apadrinamiento incondicional de artistas, académicos, productores, publirrelacionistas y políticos varones. Los hombres no están unidos como género ante la mujer, ni siquiera se dan cuenta -no les importa- que las mujeres estén formando flancos a su alrededor, y que hay muchos hombres formando agrupaciones para apoyarlas contra los mismos hombres. El hombre se está autocancelando como género. No hay alineación masculina ante la mujer; esto favorece a lo femenino en la –ya declarada por la mujer y publicitada por los espectáculos- guerra de los sexos. El hombre se está autocancerando. El resultado final va en perjuicio de todo el género humano. Imaginen un partido de futbol: un equipo de mujeres bien organizado, bien entrenado, cada una con su puesto y su número, todas ellas relucientes y uniformadas. Los hombres aún no se agrupan, piensan que se trata de una cordial cascarita y nada más. No conciben que ellas van por el gol -¡van por la goliza! El arbitro es la ley, representa la normatividad y la legislación que regula las relaciones del partido. El público del estadio es la sociedad. El árbitro en esta competencia pita a favor del equipo femenil: marca todos los faules de la selección varonil y hasta inventa penales contra ellos; desvía la mirada ante los golpes bajos de las mujeres y les perdona el castigo en el área penal; silba y fabrica fueras de lugar contra la avanzada varonil mientras oculta el silbato en los tiros de esquina contra la defensiva femenil. El público revienta a favor de la selección de mujeres: corean y aplauden sus avances, gritan “¡Ole!” cada vez que ellas quiebran y los burlan; rechiflan y arrollan con “¡Buus!” a los hombres cada vez que cometen una falta. El once femenil cuenta con el jugador doce del público y el trece del árbitro. Si necesario, también con el jugador catorce de la Comisión Disciplinaria de Futbol. Las mujeres y sus grupos de apoyo, incluyendo los hombres, han optado por la confrontación abierta contra los hombres, la crítica, el insulto, la sojuzga verbal, psicológica y hasta el balazo y mutilación impune. Es por tanto obligatorio hacer una pausa en el avance y tomar consciencia masculina sobre la realidad que nos rodea, pulsar los botones de alarma. “Si vis pacem, para bellum.” Si quieres la paz, prepara la guerra. Pero esta guerra absurda y declarada (que nos toca a nosotros detectar y denunciar, ya que muchos hombres no se dan cuenta que ellas están en pie de lucha) tiene que dar paso a una tregua por la humanidad.Y si no creen que las mujeres están en pie de guerra contra el hombre, sólo chequen algunas frases de nuestras lindas y tiernas damas, extractadas de las páginas del libro La conspiración feminista.¿Quién alegará que estas chicas no son hembristas ni misándricas, abominadoras de hombres?: “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois “La noción de opresión de las mujeres es, claro está y ante todo, la categoría constituyente de este movimiento.” -Alina Galard, p. 23 “No porque una mujer no se sienta oprimida, no lo está.” -Roxanne Dunbar, p. 26 “Ya no somos hembras dóciles sometidas a la voluntad de nuestros machos.” -Angeles Mastretta, p. 33 “Detrás de una gran mujer, ¡no hay nadie!" -Artículo de revista, p. 16 “Ya no suplicaremos a los hombres por nuestros derechos en el poder, nosotras mismas los reemplazaremos y tomaremos el poder.” -Patricia Ireland, Organización Mundial de Mujeres, p. 29 “La femineidad en el siglo XXI está en buenas manos. Ustedes, muchachos, mejor tengan cuidado.” -Jean Carroll, p. 68 “Si los hombres continúan en su nivel promedio de entendimiento, vaya si tienen mucho que temer, porque los dejaremos atrás. Cuando tomemos el control, descubriremos que no son tan interesantes después de todo.” -Rebecca Walter, Grupo Tercera Ola, p. 56 “Así que chavas, ¡duro contra ellos!” -Gloria Trevi, p. 27 Nos queda clara la combatividad femenina ante el efecto de hombres en la tierra. Se palpan ímpetus por un estado de guerra y confrontación hacia ellos. El feminismo provoca controversia y dicotomía a la manera de los conflictos Norte-Sur, Oriente-Occidente, Blanco-Negro, PRI-PAN. Es por ello que abrimos los ojos, nos desperezamos y ofrecemos réplica a la embestida. Nuestro movimiento responde a la ruptura antropológica y a la urgencia sociológica planteada por el discurso feminista. No podemos evitar, antes afrontamos el encuentro de las mareas, de las tesis y antítesis ideológicas que deban converger en una síntesis, en un acuerdo de métodos y doctrinas concurrentes a la paz social y al amor entre parejas del sexo complementario. Buscamos un nuevo nivel de armonización, cariño y cooperación Hombre-Mujer. Nos proponemos aplicar los quince puntos del Manifiesto Masculino, entre ellos la institución del Día Mundial, el Año Internacional y el Hospital del Hombre. Si las instancias nacionales encabezan esta moción habremos puesto a México a la vanguardia de los movimientos sociales en el mundo, a la par con los países reconocidos como desarrollados. Y esto hay que hacerlo, de otro modo Italia, Holanda, Francia y los Estados Unidos se nos adelantarán. Si no puedes evitarlo, ayúdalo. Trabajemos por un México que sea el expositor líder del Día Mundial, el Año Internacional y el Hospital del Hombre. Tarde o temprano tendrá que realizarse. No lo frenemos en México ni convirtamos el país en un nido de intolerancias y discriminaciones a la libertad de expresión masculina. Hagamos a México el creador de este avance mundial. Por un México igualitario para mujeres y hombres. _____________________________________________________________________________
____________________________________________________________________________ EL EXUBERANTE FEMIZOOGorgonas Sirenas y AmazonasLas mujeres del siglo XXI han heredado la actitud déspota y femimacha de sus colegas del siglo XX hacia los hombres. Para ellas resulta un triunfo; para la especie humana es un retroceso: supone una vuelta a la dictadura del poderoso (ahora vamos a decir la poderosa), un regreso a la tiranía de la influyente. Su objetivo: destronar al género masculino y mantener a los hombres sojuzgados bajo el influjo de la inculpación histórica y el constante castigo por su carácter actual. En La Conspiración Feminista se catalogan -es un resumen práctico- siete tipos de Hembras Explosivas en el Zoológico Humano que conformamos todos: amazonas, lagartonas, pavorreales, flamingos, quetzales, avestruces y hienas. Es obvio que los hombres son ampliamente catalogables, pero nuestro asunto aquí es hablar de las peculiaridades femeninas -rayanas en feministas, femimachas y feminazis (ya se ganaron el título -y no es original, es dominio público)- para abogar por los intereses, derechos e inquietudes de los hombres, desprotegidos por la moda social y las leyes.A casi una década de publicación del libro ferozmente atacado por féminas y tajantemente excluido por las casas editoriales, controladas por mujeres directivas (compruébenlo: si no son las dueñas detentan los puestos de dictaminación, aprobación, mercadotecnia y colocación en puntos de venta), se impone la ocurrencia de una amena reclasificación de hembras basada en la mitología grecorromana. Será más resumida que la anterior. Para recordar los nombres de este catálogo dibujaremos un triángulo mnemotécnico (técnica inventada como casi toda ciencia e instrumento por hombres, aunque se quejen ellas de la opresión patriarcal: el perpetuo matriarcado de ellas se ocupó en dominar a los hombres y protestar contra ellos, no en descubrir o inventar para la humanidad entera -salvo ilustres excepciones), y también añadiremos un triángulo de ejemplos bonitos de mujeres que siempre dejan un dulce sabor y permiten ilusionar a los hombres con la idea de que la mujer es lo más hermoso de la naturaleza.... siempre que no caiga (y caen muchas) en la clasificación de nuestro primer triángulo.
Las flechas entre los nombres indican que la nomenclatura es dinámica: las mujeres gorgonas pueden participar de la esencia sirena y del carácter amazónico en forma cíclica, combinada o paralela.... al igual que las mujeres ninfas, gracias y musas pueden alternarse. Naturalmente, muchas gorgonas, sirenas y amazonas se intercambian con ninfas, gracias y musas en la misma mujer de un día para otro, de una situación a la siguiente y en la experiencia de una persona o agrupación distinta. La ninfa que consuela a uno se vuelve gorgona que aplasta al otro. Gorgonas Son tres hermanas: Medusa, Estenio y Euriale; en vez de cabellos les bailan serpientes, las manos de hierro, las alas de oro, el cuerpo cubierto de escamas. Disponen para las tres de un solo ojo, un cuerno y un diente que se alternan. Convertidas en objeto de espanto y horror, nadie puede mirarlas sin peligro de perder la vida o quedar convertido en piedra. Perseo, héroe proveniente de Argos, dotado de prudencia y valentía, armado con su égida, bajo la protección de Mercurio, Plutón (y Minerva) luchó contra ellas y cortó la cabeza de Medusa. De su sangre nació el alado Pegaso y el misterioso Crisaor. La mujer-gorgona es fea, dejémoslo ahí. Resulta repulsiva -poco atractiva- al sexo opuesto (como hay hombres de rasgos repugnantes para las mujeres); su saludo los pone tensos y tiesos, su aspecto de espanto los petrifica, su trato áspero, su acritud ante la vida y hacia los propios hombres los ahuyenta. Hay hombres que no obstante las miran y se sienten atraídos a pesar de su aspecto asqueroso. Es como la bella-y-la-bestia al revés (a lo mejor son dos bestias). Pero a diferencia de la versión Bella-mujer y Bestia-hombre donde la Bestia ofrece a cambio de su fealdad todas sus riquezas a la Bella y su más devoto amor, en el mito de Medusa esta bestia atrae a los hombres y lejos de darles su amor y su palacio los petrifica -los desgarra. La mujer-gorgona daña al hombre por el lado de la repulsividad, la magia y la destrucción a distancia. Se requiere de un Perseo que la elimine (entendamos ahora, que transforme el mal talante de su Medusa) para extraer algo bueno de ella -como Pegaso. Sirenas Hadas musicales habitantes de Sicilia, hijas del río Aqueloo y Calíope (la musa de la epopeya), por lo que resultan ser ninfas del agua. Pueden representarse como doncellas con alas y cola de pez o como monstruos femeninos con patas y cuerpo de ave. Su actividad se centra en atraer a los navegantes con sus cantos suaves hacia las rocas, donde tienen que estrellarse. Su presencia es anunciada por un murmullo armonioso, su canto es mágico. Sus voces hechizantes van jalando a los marinos más y más hacia el agua, donde caen irremediablemente para ser devorados por el mar..para no volver jamás. Ulises, rey de Itaca y Duliquio, ingenioso, carismático, protegido por casi todo el Olimpo, ideó una estratagema: mandó a toda su tripulación, proveniente de la guerra de Troya, taparse las orejas con cera para no escuchar los cantos, pero él se hizo atar con toda fuerza al palo mayor. Cruzando el cabo Pelore donde cantaban las sirenas, sus melodías cautivaron a Ulises; él se puso a gritar como loco -"Libérenme!"- pero no le hicieron caso. Los amenazó con arrojarlos al mar si no lo obedecían, pero se sostuvieron bajo la primera orden de su capitán. Fue muy duro. Estuvo a punto de arrancar la vela para desatarse. Tuvieron que contenerlo entre varios. Su corazón quedó desgarrado, pero pasaron el escollo a salvo. Las sirenas perecieron, así estaba decretado si eran vencidas. A una de ellas, Parténope, arrojada por las olas a costas italianas, se le erigió un sepulcro, más tarde un templo y en suma una ciudad -el actual puerto de Nápoles.
La mujer-sirena es exótica, atractiva, sensual, irresistible. ¿Qué más se puede pedir? Pero resulta peligrosa y letal al sexo opuesto (como los hay seductores e indolentes). Su rostro, su cuerpo hace rendir legiones de hombres a sus pies; su trato complaciente y su lenguaje corporal los pone a babear océanos de adoración. Ellos la miran, la escuchan y se derriten por ella dispuestos a morir -y matar- por doblegarse entre sus brazos. Pero él ignora y no quiere saber que ella lo busca no por sus encantos sino para apoderarse de sus recursos. Lejos de caer en brazos de su sirena, el hombre termina cayendo en sus manos, en sus garras..y ella no destinará lo ganado en erigirle santuarios ni monumentos. Los hace arrojarse al mar de la deshonra, la destitución y a menudo al torbellino de la cárcel -los devora. La mujer-sirena despedaza al hombre por el lado del embauco, la seducción, el encanto y la destrucción al instante crítico del acercamiento. Se requiere de un Ulises que anule sus efectos haciendo caso omiso de ella, atándose al mástil de su propia dignidad y su avance hacia la meta planeada, sin los desvíos que le ofrece la coqueta. A ella nadie la detiene, es invencible. La única forma de derrotarla es venciéndose a sí mismo y adoptar el sano método de los que asumen la castidad en sus costumbres y la pureza en su corazón. ¡Indocuméntate!
Amazonas Mujeres guerreras que moran en el Asia Menor, sobre las costas del actual Mar Negro. Destrozan a sus hijos varones y educan cuidadosamente a sus hijas en la profesión de las armas. Marte mismo, el dios de la guerra, le entrega a Hipólita el cinturón de reina de las Amazonas como símbolo de poder. A los hombres los utilizan como sementales y esclavos, fuera de ello no les interesan para el amor ni la convivencia. Si desembarcan en sus tierras, los aniquilan. Sólo por falta de otras mujeres en el mundo helénico y en el Asia continental entrenadas en el arte de la guerra se quedaron cortas de conquistar y avasallar a todos los hombres a su alrededor. Sin embargo tuvieron colonias de mujeres misándricas en las islas de Lesbos y de Lemnos en el Mar Egeo, donde ejercieron desprecio y violencia contra los hombres. La misión amazónica es instaurar una y otra vez el matriarcado universal. Eliminan a los hombres que no comparten sus ideas. Hércules, héroe tebano descendiente de Zeus y Alcmena, fuerte, inteligente, voluntarioso, con la asistencia de su padre y el padrinazgo de sus olímpicos tíos (a pesar de los incansables celos y rabietas de Hera, reina madre) siguiendo órdenes terrenales para reconciliarse con las esferas celestes luchó contra las Amazonas auxiliado por su amigo Teseo ateniense. Llegaron juntos a las costas de Capadocia y se apoderaron del cinturón real para llevarlo a Micenas, no sin antes librar batallas sangrientas que culminaron en la muerte de Hipólita, la soberana. Pero Teseo tuvo a Hipólito con una de ellas, hijo que sería trágico en su vida al enamorarse Fedra, nueva esposa de Teseo, de su hijastro. Contra las Amazonas combatió también Belerofonte, obligado a tal labor por la falsa acusación de Estenobea, esposa del rey Preto, que se enamoró de él pero no fue correspondida debido al respeto del héroe al rey por su hospitalidad. Las Amazonas combatieron por Troya al mando de Pentesilea contra los helenos, acaudillados por Aquiles; el héroe de Tesalia demostró su valentía ante los muros de la ciudad: venció a Telefo rey de Misia, a Cycno nieto de Neptuno, a Troilo hijo de Príamo y a la reina amazona. Al contemplar el cadáver femenino a sus pies le fue imposible contener el llanto y erigió un túmulo honorario a la derrotada. La mujer-amazona es fuerte y aguerrida, es tenaz y de opiniones intolerantes. Su asunto es armarse para desterrar hombres -al menos derrotarlos en contienda (como hay hombres violentos y violantes). Se alía en binas o grupos de mujeres que abiertamente ignoran al hombre, declaran su independencia de él y optan a menudo por canalizar su sexualidad entre ellas mismas ( La Conspiración Feminista, p. 569). Consideran al hombre innecesario y según casos, inferior; lo miran con descrédito y altiva indiferencia. Usan el desplante y se fijan si pasan hombres cerca para recolectar sus miradas anhelantes, sus comentarios de admiración e irremunerado servilismo (p. 188). La actitud despótica somete a muchos hombres con la esperanza de un recíproco flechazo; se exponen indefensos ante sus descortesías y se declaran desarmados a pesar de su proceder incomprensible. La bella-y-la-bestia se voltean: ella es la bestia ante el hombre que se comporta como una dama. Pero a diferencia de la versión amable, nuestra heroína se mofa del amor masculino y lo utiliza para sus fines de nido, emergencia y servicio. Se dedica a demostrar la inferioridad de sus vasallos, a insultarlos en público y volverlos una piltrafa humana -los destroza. La mujer-amazona desangra al hombre por el lado agresivo, belicoso y competitivo; acarrea la destrucción cuerpo-a-cuerpo. La mujer-amazona es una mujer-amenaza del género humano. Requerimos de hombres como un Hércules, un Teseo, un Aquiles, un Belerofonte para responder con astucia, valentía, inteligencia, voluntad y nobleza a la fuerza de estas mujeres impetuosas y beligerantes, pendencia que emplean para hacerle la guerra ideológica, jurídica, familiar, política y moral al hombre. Hombres conscientes de su misión de servir, respetar, honrar y proteger a la mujer, pero sin vivir ciegos al deber bilateral y equitativo de la mujer hacia el hombre: servirle, respetarlo, honrarlo y acariciarlo. Nada de ataques. Es lo menos que podemos hacer en este zoológico humano más poblado, exuberante y creciente en diversidad..
¿Y qué hay del otro triángulo?
Hemos estudiado el síndrome de la mujer gorgona, de la sirena y la amazona. Pero no perdamos de vista a aquellas mujeres que representan la parte noble del género femenino y la fibra más sensible de la naturaleza terrestre y la esfera numinosa.
Ninfas Del mismo origen que los ríos, provienen del cielo, hijas de Zeus. Delicadas vírgenes de nítida blancura y seductora belleza, van coronadas de flores recién cortadas. Dadas a los juegos, la risa y la danza, hacen resonara con sus alegres cantos los ecos de los bosques; la natural armonía de las aguas les sirven de morada y las pone en relación con el dios Pan y con las musas, de la misma familia. Son divinidades de la salud, tienen facultades para prever el desenlace de las enfermedades. Deidades de la inspiración profética, pueden extraviar la razón de los hombres; las hay encantadoras como falaces, atrayendo sin remedio a cuantos se les acercan por su poder de seducción. Tampoco en ellas hay consuelo asegurado ni pasaje sin riesgo. Cuando los hombres se atreven a verlas bañándose en el río, en forma de náyades y ondinas, pobres de ellos: la locura o la muerte es su castigo natural. Así le sucedió a Acteón: se topó con Diana y su corte de ninfas tomando el baño sensual. ¿Qué otra cosa puede hacer un hombre sino ver? Esto enfadó a Diana sobremanera al sorprender al infeliz pastor: le arrojó agua en la cara, comenzó a transformarse en ciervo y en unos instantes saltaba en cuatro patas sobre los troncos y las piedras. Sus perros, al ver de pronto al animal, lo persiguen y lo destrozan a mordiscos sin saber que era su patrón. Las ninfas pueden ser renegadas como las amazonas: prefieren andar en grupos de ellas mismas, temerosas o despectivas de los hombres, a quienes juzgan seres primitivos. Algunas de ellas rechazan a tal grado los acercamientos varoniles que son capaces de sacrificar su vida con tal de no tener que ver con ellos. Tal es el caso (múltiple) de Apolo: enamorado de Dafne porque Cupido lo flechó con punta de oro, la ninfa le rehuye tocada con flecha de plomo. Apolo le ruega, le obsequia, le llama; ella corre lejos de él y cuando está a punto de abrazarla, ella implora de su padre el río Peneo la rescate del dios solar. En ese momento su piel se vuelve corteza arbórea y ella queda convertida en laurel. Apolo se arroja al árbol y lo baña con sus lágrimas. En homenaje a Dafne instaura la corona de laurel como premio a los atletas, los poetas y los vencedores de batallas. El síndrome Dafne o Ninfa es muy común. El conflicto de los géneros ha obligado a muchos hombres y mujeres a retraerse de su natural inclinación al sexo opuesto y buscar refugio en el propio -o en alguna forma de perversión. Mientras Dafne desprecia a Apolo, dios de la perfección, las artes, la medicina, la belleza, maestro supremo de la lira, acoge de buena gana a Pan, el sátiro que se le acerca para enseñarle a tocar su siringa. Si vas a seducir a una ninfa, no creas que desmayará por tu carácter de héroe o tu disfraz olímpico: está más a gusto entre sus propias compañeras vacilando con los sátiros -y tú no entenderás por qué. Con ella no se está del todo a salvo, se encarga de atraer desgracia a quien se le acerca sin su beneplácito. ¿Qué hay de más atractivo que una ninfa? Sean lo que sean, cortejos de hombres les siguen la pista. Entre ellos mismos se destrozarán con entusiasmo por el deleite y los encantos de una ninfa. No hay que dejarse llevar por el espejismo de la belleza sin fondo. Hombre, tú vales más que tu pasión por una mujer.
Gracias Compañeras habituales de Venus y su hijo Cupido, hijas de Zeus y la oceánide Eurínome. Como resulta habitual, son tres hermanas: Agae, Talía y Eufrosina. Jóvenes hermosas y modestas, llevan el cabello prendido con negligencia. Se dan las manos preparadas para la danza, levantan los brazos plegados sobre la cabeza y los entrelazan con la mano de las otras dos gracias. Ellas presiden la floración de la naturaleza, las acciones buenas, los reconocimientos y lo que el mundo ofrece de agradable, dulce y atractivo. Dispensan la amabilidad, la jovialidad, el humor benigno y las cualidades que constituyen el encanto y la simpatía de la vida, así como la liberalidad, la elocuencia y la sabiduría. A menudo aparecen representadas en compañía de los sátiros más feos -esa inagotable fascinación entre la bella y la bestia. Algunas estatuas de sátiros contenían en su interior pequeñas esculturas de gracias, significando que no hemos de juzgar a los hombres por su apariencia: la fealdad física bien puede ser envoltura de una perfección moral. Sócrates llegó a compararse con una de estas estatuas satírico-gráciles. Su plaza oficial, empero, es junto a Apolo, a cuyo lado se sientan en la asamblea olímpica. El síndrome Gracia simboliza a la mujer demasiado perfecta para un hombre. Son virginales, intocables; si les adorna el espíritu benévolo de una auténtica gracia, estas mujeres son todo lo deseable, bondadoso y digno de admiración que un hombre puede buscar. A menudo escogen como parejas a sátiros, hombres-bestia (en apariencia) porque: 1. No admiten sombra ni competencia de hombres-héroes o de hombres-dioses, 2. Los hombres no admiten competencia tal, o bien 3. Ellos las prefieren imperfectas para moldearlas a su manera y ejercer sus facultades de cuidado y protección a una mujer indefensa, como puede ser una ninfa o una sirena (ignorando que no son indefensas). El hombre que la corteja debe ser prudente: exhibir sus armaduras de héroe y su casta divina a manera de una credencial que se muestra en sitios y situaciones de necesidad, mas no ostentarse como tal ante todo dios. Así Apolo a veces la hacía de pastor y fungía como servidor de mortales. La mujer no es que sea más hábil e inteligente que el hombre; sus capacidades laborales, profesionales, empresariales, artísticas, deportivas, políticas y espirituales las ha aprendido del arrojo masculino. La hembra asume las facultades expansivas del macho. Lo que debemos confesar y publicar es que la mujer es más inteligente que el hombre en los asuntos que les competen a ambos como pareja, ya sean pretendientes, novios, esposos o parientes. El hombre inteligente debe tener esto en cuenta: no importa cuan "superior" sea él en el rubro que fuere, ella será más perspicaz que él en cuestiones del amor..y el desamor. Su amada gracia será una santa, pero en asuntos de pareja y de disparidad, ella tendrá el dominio. Es la sutil dictadura del matriarcado. Dictadura que las mujeres de hoy ya no quieren suavizar. Buscan ostentarla con cetro, corona.. y patíbulo a los que su justicia considere traidores al Internacional Socialismo Feminista. Las nueve hermanas hijas de Zeus y Mnemósine, la Memoria , fueron originalmente ninfas; más tarde la potencia mítica las elevó a su nueva categoría. Coro que acompaña a Apolo con su lira. Especializadas en el canto, presiden junto a su patrono la inspiración artística del pasado, el presente y el futuro. Jóvenes y de apabullante belleza, sonríen en forma alegre o meditativa según su función particular. Cada arte presenta manifestaciones diversas y es patrocinado por una musa:
La mujer-musa es decididamente encantadora. Es lo que muchos mortales llaman diosa sin darse cuenta que también ellos son dioses, y que los dioses son mortales y vulnerables. No hay quien le resista, quien la supere o compita con ella so pena de volverse urraca. Inspira, empuja, arrastra. Eleva el espíritu del hombre a las esferas celestiales y ya estando ahí lo abate de regreso a su agujero de perplejidad y desesperación. Por ella se vive y por ella se mata y suicida. Es el todo que a los hombres restituye su esperanza y los sopla una vez más al abismo de su nada. El síndrome Musa adjudica a la mujer toda la superioridad y toda la grandeza comparada con los hombres que se le acercan. No hay nada que hacer. No es mujer para uno solo sino para un séquito de admiradores y maridos que van y vienen, luchando y muriendo por darle su apoyo y su finca, arrastrándose para financiarle la vida que merece hasta secarse como tronco y ser dejado atrás ante la estela de un nuevo olímpico..o de un poderoso sátiro. Ella es la fuente inagotable que te inspira a crear tus obras inmortales; ella misma quien recicla de ti sus riquezas y recursos. Habrá un momento en que no tengas más que ofrecerle, tus dones, maromas y regalos la colmarán de hastío; ella cerrará sus gárgolas y no podrás beber. Esa fuente inagotable no es toda para ti. Hay otros, ¡hay muchos sedientos que la ansían! Volverás al graznido y la mediocridad de tu rama enjuta, a menos que levantes el vuelo y te des cuenta que la máxima fuente de inspiración -hombre- no es una mujer sino tu propia voluntad y las metas que te propones a lo largo de tu vida. Ten siempre un propósito. Tu propósito es la máxima fuente de inspiración.
Hemos terminado el repaso a los dos triángulos del exuberante Femizoo. El tema no se agota aquí: hay más personajes para triangular como ejercicio comparativo. Sean estos dos la base para una extensión. Son válidos para clasificar a las hembras de un lado u otro de la balanza social y personal en la vida de un hombre. Sobre todo debemos emplear los instrumentos para lección y provecho de quienes nos rodean. Evidentemente las mujeres componen siempre la lista de nuestras más locas, puras y elevadas esperanzas. Sólo que muchas se portan ofensivas y revelan con resentimiento que los hombres no lo somos para ellas. Declaran que no necesitan hombres y que pueden vérselas muy bien sin ellos. ¡Como si los hombres lo anduviesen presumiendo por doquier! Todo lo contrario: ellos viven POR las mujeres, ya sea una, dos o muchas. Las mujeres, en general, por ninguno -viven más bien para otras mujeres del gremio. Ellas necesitan a los hombres y lo niegan, reniegan de ello y lo deploran. ¿Estamos realmente en un período de transición que arrojará un matriarcado feroz lleno de gorgonas, sirenas y amazonas? ¿Está el feminismo rompiendo el equilibrio entre los géneros, o detrás de su combatividad hay un amor que nos regresará a todos a la unión entre hombres y mujeres? El avance social es inexorable: así como el feminismo nació, se desarrolló y ha crecido hasta volverse un dinosaurio, el Homo Novus está por nacer; la Nueva Dignidad Masculina está por darle a luz ..
¿Quieren acaso abortarlo? _______________________________________________________
_______________________________________________________ LAS MÍTICAS MUJERES DE HOY Vamos a profundizar en el Triángulo del Femizoo.
El complejo de Hera es un epítome del modelo mujer-gorgona: Hera es la esposa celosa y vengativa (que lo diga Zeus su mandilón -e inevitable coscolino), la madre desnaturalizada (arrojó a su hijo Vulcano del Olimpo por contrahecho, causándole una cojera permanente), la diosa iracunda y criminal (Hércules y varios héroes padecieron sus fierezas exterminadoras), la mujer ilusa y vanidosa (al igual que Venus y Minerva, pretendió cohechar a Paris para ser elegida la más bonita). Poco tiene de atractivo y mucho de dictatorial, si bien se saca partido aparentando tener los modales de una Gracia. Hera resulta una mujer castrante. Representa la castración matrilineal al hombre, como la ejercida por las esposas rencorosas que no cejan en sus intentos de desacreditar a sus maridos ante una o ambas familias, despojarlos de su coche, su casa, sus hijos, hundir su reputación y meterlos hasta el fondo de la cárcel. En la arista de Hera encontramos a otro personaje, Pandora, la mujer curiosa como Eva, a quien no le importan los males que atraiga su conducta con tal de satisfacer su capricho y saciar su morbo. El hombre es malo, la mujer perversa. El complejo de Diana es un ejemplo del modelo mujer-sirena: Diana es la virgen cazadora intocable, la seductora natural, esquiva y desdeñosa del género masculino, viviendo en sus idílicos bosques, rodeada por su corte de ninfas y favoritas. No está exenta del voyeurismo y la admiración de los hombres, quienes se acercan a ella mientras más ignorantes son de sus desprecios y maldades. Su intenso atractivo para el sexo opuesto queda abortado por su actitud hostil y destructiva hacia ellos. Su compañía le imprime las características dulces de una Ninfa -lo que mantiene su fascinación a la mirada de los hombres. Pero acercarse a ella resulta mortal. Que lo diga el pastor Acteón: se asomó desde un matorral para observarla anhelante mientras ella se bañaba en el río; Diana lo pilló y le arrojó agua al rostro fastidiando su existencia: de inmediato Acteón se transformó en ciervo y sus propios perros de cacería lo destrozaron a mordidas. ¿Se puede dudar de la crueldad de Diana con este inocente? Así las hay muchas que llamamos en el argot 'calientahuevos'. Muchos comerciales nos muestran este tipo de mujer: ellas los atraen -voluntariamente o a pesar suyo- y ellos terminan humillados, derribados al suelo o puestos en ridículo. Diana somete a los hombres con su poder provocativo -ninfal. Es el compendio de la castración seductora. Inspira a los hombres a dedicarle sensibles poemas, canciones, cuadros, esculturas, acciones, aventuras y hasta imprudencias y pendencias para que al final ella termine disparando el chorro de abyección en sus rostros, abofeteándolos, llevándolos a su propia ruina y deshonra ante sí mismos y su círculo social. En la arista de Diana desfila Helena de Troya, cuyos encantos llevan a los hombres a su catástrofe y a dos naciones al conflicto sangriento. Si bien es cierto que más mujercitas "intentan" quitarse la vida, lo hacen para llamar la atención y compasión de los demás; son los jóvenes quienes más sufren y se suicidan eficazmente, sobre todo por los angustias del amor. El complejo o síndrome de Hipólita es la réplica del modelo mujer-amazona: Hipólita no quiere ser esposa de nadie, es la reina de su territorio y tiene un ejército de arqueras dispuestas a cazar y acabar con los hombres a su alrededor y a los que traspasen sus fronteras, ilusos de encontrar una bella y dulce mujer. Es la madre que sacrifica a sus hijos varones y entrena a sus hijas en el arte de la guerra para exterminar al género masculino; se mutilan un seno para manejar el arco con mayor destreza, transformándose de este modo en mujeres-hombres para equipararse a ellos y poder superarlos en las artes marciales. Sólo aceptan varones para el acto obligado de la procreación, y en todo caso, como esclavos para realizar las tareas más pesadas de su sociedad. La mujer-amazona, con todo y lo machorra que busca ser, resulta a menudo atractiva para los hombres -un reto, un arcoiris lleno de sorpresas- quienes suponen que podrán doblegar su instinto dictatorial y su palpitar misándrico. Esto convierte a la Amazona en una Musa a la mirada de los jóvenes y los necios maduros a quienes no les importa ser sacrificados a manos de una Hipólita con tal de sentirse un momento entre sus brazos. Hipólita es castrante por campaña y objetivo. Personifica la castración guerrera al hombre, el desprecio como motivo de vida y agenda, el recurso de todo tipo de inculpación para hacerlo sentir intruso, villano, maldito, y la técnica del zape constante a la cabeza y a la espalda de los hombres para domarlos. Las amazonas de hoy son las que ejercen violencia verbal y moral sobre los hombres que se les acercan (en el estudio, la oficina, el curul) así como a quienes presumen ser su pareja o pretendiente: ¿cuántas veces no hemos escuchado de tantas hembras hacia sus colegas: "Necio. terco. bruto. idiota. patán. miserable. barbaján. inútil. sabandija."? Abundan las madres solteras -quieren prole mas no compañero-, utilizan a sus sementales y los despiden en juicio sumario, o mejor aún, los acosan incansablemente para vaciar sus carteras y desmantelar su patrimonio en aras de una prole que se ha engendrado no por amor sino por interés, hijos que en manos de sus madres terminan siendo armas de ataque contra los padres. El resultado es el mismo que con las anteriores: desprestigio de la figura varonil, ridículo del esposo ante su sociedad, despojo de su sueldo, su auto, su departamento, y ¿por qué no?, acusaciones sin límite de tiempo hasta verlo refundido y amoratado en la crujía más oscura del reclusorio por delitos de lo familiar, laboral si se trata de una relación de trabajo, y penal si le soltó un chiflido, una mirada, un piropo lleno de esperanzas fatuas. En la esquina de Hipólita saluda la impetuosa Atalanta, veloz atleta que desafía a los hombres a ganarle en las carreras para tomarla esposa, y al vencerlos, les cobra con el precio de su muerte.
Por otro lado, no debemos descartar aquellos millones de mujeres de alma noble y amorosa a quienes no menciona ni afecta lo expuesto aquí. Ante ellas nos inclinamos y sus pies besamos con respeto. Pero no les corresponde a las mujeres decir: "No me quedó ningún saco." Eso lo deben evaluar quienes las conocen y entran en contacto con ellas en las diferentes esferas de actividad social.
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DESIGUALDAD DE GÉNEROS
Los hombres hacen más por las mujeres que las mujeres por los hombres. Las mujeres desprecian más a los hombres que los hombres a las mujeres. ¿Y qué con eso? Los hombres siempre han aceptado esta condición desigual de los géneros. Sí, y ahora que las mujeres insisten por todos los medios en quejarse de la desigualdad de géneros hay que recordarles que los hombres también han vivido una ristra de opresiones sociales.. conscripciones y frentes de guerra, esclavitudes activas y masivas, torturas, plagios, extorsiones, traiciones, amenazas, destierros, condenas, riesgos, durezas y accidentes de trabajo así como despojos en mucho mayor número, intensidad y volumen que las mujeres, además de asesinatos y suicidios efectivos.. una condición de desigualdad de la que se sienten asumidos y orgullosos, sin quejarse por ese rol de género que les ha tocado vivir al día de hoy y a lo largo de la historia. Los hombres son más chistosos, ocurrentes e ingeniosos que las mujeres -y han tenido que serlo, como todos los machos en la naturaleza. Ellos tienen impuesto como rol sexual danzar alrededor de las hembras, hacer sus mejores chistes y gracias, inflarse, pavonearse y medir fuerzas con sus congéneres machos, arrostrando el exilio territorial y la muerte con tal de conseguir el sí de la hembra, quien los toma o los deja a su criterio (genético, material, estético) escogiendo a los hombres, que deben danzar, patearse entre sí y arriesgar la vida y los dientes en aras de la hembra. ¡Y cómo se quejan las hembras y hacen campaña contra lo que han tenido que hacer y sufrir por los hombres!
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